Blog - 19/03/2026

Estamos obligados a entendernos…

Estamos obligados a entendernos…

Antes de dar el paso hacia un juicio, hay algo que hoy ya no se puede pasar por alto: hay que intentar entenderse.

No es solo una recomendación ni una formalidad. Es lo que se conoce como requisito de procedibilidad, y en la práctica implica que, antes de acudir a los tribunales, las partes deben haber intentado abrir una vía de diálogo. Dicho de forma clara: antes de enfrentarnos, toca al menos intentarlo, aquí es donde la mediación cobra sentido.

No hablamos de obligar a nadie a ceder ni de forzar acuerdos artificiales. La mediación es, simplemente, un espacio donde las partes pueden hablar con cierto orden, con alguien neutral que ayude a que la conversación no se desvíe, a veces funciona, otras veces no y ambas cosas son perfectamente válidas.

Porque conviene tener esto claro: cumplir con este requisito no significa que tenga que haber acuerdo., ni siquiera que las partes lleguen a sentarse. Puede darse el caso de que una de ellas no quiera participar, o que tras intentarlo, no haya ningún punto de encuentro y aun así, el requisito de procedibilidad se cumple.

Ahora bien, más allá de cubrir ese paso legal, merece la pena pararse un momento, intentar resolver un conflicto hablando suele ahorrar tiempo, dinero y bastante desgaste. Permite, además, que las propias partes mantengan cierto control sobre lo que está pasando, en lugar de dejarlo todo en manos de un tercero que decidirá por ellas.

Por eso, aunque la ley lo plantee como una obligación, en muchos casos termina siendo una opción razonable.

No siempre se consigue un acuerdo, es cierto, pero dar ese primer paso —intentarlo de verdad— cambia el enfoque y, cuando no hay margen para entenderse, al menos se llega al juzgado con la tranquilidad de haberlo intentado.

MASC: Acreditación requisito de procedibilidad

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